
Tanto fuego que te quedas sin aire
You Get Me Going
Guau. Es la única forma posible de empezar esta reseña: G-U-A-U. You Get Me Going puede no prometer nada al comienzo, pero lo entrega todo y un poco más.
Seguimos la historia de dos compañeros de trabajo, gays y con experiencia (solo por eso ya amo esta historia), de 30 años. Ambos tienen un pasado bastante cuestionable y siempre están peleando. Hasta que en una cita a ciegas se encuentran, y lo que iba a ser solo un mal recuerdo de una cena caótica se convierte en mucho más que eso...
You Get Me Going apuesta por la simplicidad y por muchísimas escenas calientes. Hubo momentos en los que me perdí sobre el rumbo de la historia con tanto hot. Lo cierto es que el arte es hermoso y las escenas calientes son variadas y complejas. Es bastante curioso ver cómo la relación pasa de algo más carnal y despreocupado a algo más profundo y amoroso.
Los personajes están relativamente bien hechos y presentados, y la trama quizá es un poco tonta, pero nada que moleste. You Get Me Going es un cliché bienvenido y cautivador que presenta una historia común (pero no por eso mala) sobre dos adultos que crecen juntos.
Tanto el UKE como el SEME (sus nombres son muy difíciles) tienen un carácter fuerte, y los desencuentros entre ellos hacen que toda la historia sea muy placentera de seguir.
La recomiendo a todos y todas (mayores de 18, por supuesto). ¿Quieres un hot bien hecho? Aquí lo tienes. ¿Quieres un hot bien hecho y una pareja que dialoga y divierte? Entonces pasa. ¿Solo quieres sentirte menos solo o sola? Pasa también.
You Get Me Going puede tener sus excesos y clichés, pero sin lugar a dudas es una obra que cumple sus pretensiones con maestría.


